¿Es posible prevenir o anticiparse al conflicto?
Belarmino Provoste
Una pregunta que puede tener tantas respuestas como conflictos existen en el mundo.
Si rescatamos un definición de conflicto me parece interesante una que encontré en Wikipedia y que señala “Un conflicto humano es una situación en que dos o más individuos o grupos con intereses contrapuestos entran en confrontación, oposición o emprenden acciones mutuamente antagonistas, con el objetivo de neutralizar, dañar o eliminar a la parte rival”. Otra más civilizada, creo, el conflicto define al conjunto de dos o más hipotéticas situaciones que son excluyentes: esto quiere decir que no pueden darse en forma simultánea.
Conflicto para el alemán Ralf Dahrendorf, el conflicto es un hecho social universal y necesario, que se resuelve en el cambio social. Karl Marx, por su parte, situaba al origen del conflicto en la dialéctica del materialismo y en la lucha de clases.
Las teorías existentes sobre el conflicto social permiten explicar la necesidad social de orden e integración, que se traduce en el desarrollo de políticas de consenso o de coacción. En ambos casos, el conflicto se constituye como el factor del cambio social y como parte de la dinámica social hacia el consenso.
Con el desarrollo de la teoría del conflicto, éste comenzó a ser visto como un aspecto funcional de la sociedad. En la antigüedad, el conflicto era analizado desde una perspectiva moral (como la Guerra Santa) o justa. También podía ser tomado en cuenta como el derecho a la rebelión (según John Locke) o como una consecuencia de la mencionada lucha de clases. A partir del funcionalismo y de la teoría del conflicto, pasó a considerarse como una relación social con funciones positivas para la sociedad, siempre que pudieran mantenerse bajo control su potencialidad destructiva y desintegradora.
El conflicto en las relaciones internacionales es analizado desde diversas posturas. Una de ellas es la teoría del choque de civilizaciones, que explica los grandes movimientos políticos y culturales de la historia a través de las influencias recíprocas que ejercen entre sí las distintas civilizaciones. En este contexto, una civilización es una cultura cerrada con una tradición hermética e impermeable, que entra en conflicto al momento de relacionarse con las otras civilizaciones diferentes.
Se dice que la revolución y la guerra son conflictos totales, donde se busca el cambio por medio de la fuerza y del uso de la violencia.
Leí en un artículo que si realizáramos una encuesta acerca de la simpatía que las personas sienten por la paz arrojaría casi sin excepción -aún entre muchos de aquellos que promueven los conflictos y la violencia- un respaldo universal a su valor como bien público. Si preguntásemos en la misma encuesta que entienden esas personas por "paz", veríamos que la respuesta sería en muchos casos "la ausencia de violencia y conflictos". Existe todavía un amplio sector de la opinión pública que tiene un concepto negativo de la paz -como ausencia de violencia y conflictos- tal y como muchos definen erradamente la salud como "ausencia de enfermedades".
Tampoco violencia y conflicto son términos equiparables. Los conflictos son parte ineludible de la vida social a los niveles micro, meso y macro. Desde el conflicto familiar hasta el conflicto entre civilizaciones pasando por los que se manifiestan dentro y entre naciones. Tampoco son algo negativo per se. La presencia de un conflicto pone sobre la mesa la necesidad de revisar el tema que lo genera y de esas continuas revisiones a todos los niveles es que se produce el progreso. El verdadero problema es el modo en que abordamos nuestros conflictos. Demasiado a menudo intentamos "resolverlos" empleando la violencia doméstica, la que se ejerce entre grupos o la que se pone en marcha entre estados.
Conclusiones:
El conflicto puede ser un hecho positivo en ciertas circunstancias. La violencia, sin embargo, no es deseable en ninguna, aun cuando llegue a hacerse supuestamente inevitable y considerarse legítima bajo la teoría de "guerra justa" en ciertas coyunturas. Es absurdo pretender "prevenir conflictos" en general, porque ellos son parte sustantiva de la vida en sociedad. De lo que se trata en realidad es de prevenir, contener, resolver y transformar los conflictos violentos en procesos no violentos para darles solución. Pero, ¿qué es la violencia?
Las personas que coincidirían en que se debe en todo caso intentar evitar la violencia quizás no se pondrían de acuerdo sobre la existencia de diversas formas de violencia. Para muchos el concepto está asociado exclusivamente al ejercicio de la violencia física. Sin dudas las agresiones físicas y las guerras son flagelos que conmueven nuestra conciencia y se nos hacen más evidentes que otras formas de violencia que se manifiestan en nuestro entorno cotidiano y que tomamos como "el estado natural -aunque lamentable- de las cosas". Entre una y otra guerra mueren millones de personas por enfermedades evitables y curables o desnutrición. A otros tantos millones se les impide desarrollar su potencial humano al privarlos de acceso a sistemas de educación o negárseles el derecho a ejercer su identidad cultural, étnica, racial o reprimir su orientación sexual.
La paz no puede ser considerada por tanto una situación en que la violencia directa, física, está ausente. No puede haber paz donde se ejerce cotidianamente la violencia estructural (negadora de derechos humanos económicos y sociales) o cultural (negadora de derechos de identidad social) a vastos grupos de personas aún si ellos constituyen minorías dentro de la población general.
En algunos países de América Latina y El Caribe la desigualdad y la exclusión social junto a la debilidad institucional de los Estados crean oportunidades para que ciertas crisis devengan en un conflicto violento armado. Adicionalmente hay procesos transnacionales que tienen que ver con la criminalidad organizada, tráfico de armas, narcotráfico y las migraciones ilegales que por veces se combinan para generar situaciones de conflicto que deben ser combatidas.
La "construcción de paz" tiene por ello que ser concebida como un proceso integral y permanente de examen de los cambiantes conflictos que nos indican la existencia de problemas que debemos abordar y resolver así como la contención institucionalizada de toda forma de violencia directa, estructural o cultural.
Tampoco el concepto de "crisis" es siempre bien comprendido. Tomado prestado de la terminología médica, este concepto no está asociado a un desenlace letal, como muchos creen. Un aquejado de apendicitis puede sobrevivir
Frecuentemente, se concibe el término del conflicto como algo negativo o desagradable, se debe evitar, significa desacuerdo, se debe reprimir. Hay estudios que revelan que el significado es lo contrario. Presentan el conflicto como una oportunidad de cambio, una posibilidad de mejora, enfrentamiento positivo entre las personas con las que se está en desacuerdo.
Frente a ello, el proceso de mediación se presenta con una tercera persona imparcial permite a las partes mejorar su relación, promover un espacio de relación, de respeto, de convivencia, aclarar malentendidos acuerdos, llegar a planteamientos incluyentes o integrados, y buscar alternativas o soluciones que benefician o satisfacen a ambas partes.
Bibliografía